dolor

Ya lo decía la abuela: donde hay pelo, hay alegría

Ilusa de mí, viendo cómo el resto de mi entorno se decidía por apostar por el láser para su depilación, me lancé a la aventura de la guerra contra el vello pensando que esto era coser y cantar.

Tal cual, esto es como lo del matrimonio o la maternidad. La gente te cuenta lo bonito, pero lo feo, los muy mamones, se lo quedan cual almorrana en silencio.

Después de meses dándole vueltas y pidiendo información para ver las tarifas – prohibitivas, abusivas y encima a toca teja que bien parece que te estás metiendo en una segunda hipoteca- me decidí por ir a uno de los Centro Unico de la geografía de mi ciudad. Más que nada porque la gente que conocía se lo había hecho ahí e irradiaban felicidad por los poros sin vello de su cuerpo. read more