Nuestros jóvenes son inmigrantes. Sin más.

Escuchaba el otro día que se nos van los mejores fuera de nuestro país a buscar oportunidades. Es cierto, están emigrando muchos jóvenes, buenos o no, fuera de nuestras fronteras en busca de trabajo, aprovechar para mejorar el idioma o, incluso, buscando un sueño.

Pero no seamos cínicos. Esos jóvenes que se van fuera, no tienen ni mucho menos la misma imagen que aquí. Cuando salen fuera de nuestras fronteras, desempeñan los trabajos que aquí también hacen extranjeros, porque pasan a ser ese escalafón, el último. El último estrato de la capa social del país de acogida. Nuestros niños son los inmigrantes, sin patera, pero inmigrantes. Suena feo, ¿verdad? Pues abrid los ojos, porque la realidad duele.

Que está muy bien que nos entre el orgullo patrio, que pensemos que nuestros jóvenes son de lo mejorcito del viejo continente (ojo, que muchos sí, pero otros son gañanes como lo eran en el pueblo o en su ciudad natal) y que se merecen nada más pisar suelo ajeno un despacho y un sueldo con muchos ceros.

Y una mierda. Nos creemos el ombligo del mundo. Al igual que en el resto de Europa, que no es que seamos lo más destacado de ella (mirad sólo el Congreso y luego seguimos hablando….), hay otros tantos miles de jóvenes que provienen de países donde el bilingüismo es tan común como lo es aquí sentarse en un banco a comer pipas.

Sí, lo siento pero es así. Es la cruda realidad que pocos quieren ver. En otros países también existen universidades, y los chicos y chicas salen igual o mejor preparados que de nuestro país. La diferencia, los señoritos que salen, que ojo, están en su derecho de buscarse la vida como buenamente puedan, aquí en España no quieren trabajar ni haciendo camas en un hotel, ni limpiando suelos, ni en el puesto más cutre de una fábrica a 50 kilómetros de casa.

Eso sí, salimos al extranjero, como extranjeros, con nuestro nivel de idiomas (gracias a que los últimos años empezamos a ponerlos las pilas…y va cambiando) a nivel ras y allí ese trabajo es digno, porque no nos van a dar otro. Las cosas por su nombre. Somos los “moros”, “guachupinos” o “rumanos” de otros países. Sobre todo si miramos a Reino Unido y Alemania que son los destinos preferidos para probar suerte.

¿Por qué? Porque son países que nos dan mil vueltas en muchas cosas. Nos guste, o no. Y allá que vamos, cual Paco Martínez Soria, a por las suecas y suecos del mundo, que nos falta en muchos casos la boina.

Es verdad, aquí las cosas para los jóvenes están muy feas, pero es mejor eso de decir que tu hijo ha encontrado un “trabajillo” en Edimburgo, que decir que está haciendo camas en la Pensión Fuencisla. Aunque allí haga lo mismo y se llame McMonty. Pero parece que da caché.

Jóvenes preparados emigrando, sí y muchos también. Las cosas como son, las oportunidades que se dan aquí son pocas o ausentes. Contratos basura, no se valoran estudios, sueldos ínfimos…pero repito, los mismos que allí.

¿Que muchos talentos se han fugado? Acepto barco, pero que muchos siguen viviendo allí del cuento…también, que todos sabemos que hemos nacido para ser señoritos de alta alcurnia y no llegamos ni a paletos con mayúscula. Palabrita de rubia.

Sobre el Autor

La Rubia
No hay nada mejor que ir de rubia por la vida. Palabrita de morena con mechas. Me lo enseñaron en un cole de pago como parte del temario y se me quedó grabado a fuego. Es así como me echan hasta la gasolina en las estaciones self service – ¡¡y esto es verídico!! - . Que no se ofendan las oxigenadas, pero te ven rubia y el trato cambia, se asume que hay que facilitarte las cosas...y en esas me encuentro, aguantando ciertas contestaciones que daría pero que no son políticamente correctas y que, o las acabo soltando, o mis neuronas optarían un suicidio masivo. Y así llegamos aquí. Para desquitarme de los inútiles, para soltar mis paranoias y por mi salud mental, mi jefe me hizo este blog como parte de mi terapia de oficina. Porque por muy rubia que seas, llevas una morena dentro...Y LO SABES.

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