¡Muerte al fandom!

El otro día me quise poner de moderna con el twitter de nuevo y comencé a trastear con mi cuenta personal, que con las corporativas como que no me dejan. El caso es que es la red que más se me resiste porque no termina de convencerme el formato. Me cuesta.

Llegué a la parte de los hashtags y los TT y aluciné cuando encontré uno que estaba relacionado con una petición que las fanáticas de manicomio (están locas que os lo digo yo), le hacían a una pop star que andaba de parranda porque llevaba semanas sin dar señales de vida.

Pensé, a ver qué le piden estas taradas. Y me puse a investigar y resulta que un padre, ¡un padre!, en vista de que la tragedia se va a cebar con su hija de cuatro años – aquí me pongo seria que ciertamente el tema lo necesita – en cuestión de semanas ya que no responde al tratamiento contra el cáncer con el que lleva luchando tiempo, ha hecho un llamamiento para cumplir el último deseo de la princesa que es conocer a su «rock star».

Y después de esta parte seria, que la niña merece todo el respeto del mundo por ser un ángel valiente, me pregunto, ¿la gente está en su sano juicio?

La niña está pasándolo mal no, peor, porque los dolores no remiten, y el padre y los medios hacen un llamamiento para que este cantante en cuestión vaya a visitar a la cría…¿en serio vivimos en este tipo de sociedad enferma?

El fandom – ahora se llaman así a las gruppies de toda la vida – copó las redes con menciones para su ídolo y para su familia en busca de una reacción por su parte.

Y antes de hablar del desenlace, quiero volver un minuto años atrás. Ser rock star hace 15 años, cuando yo era una de esas gruppies, era mucho más sencillo. Si querian saber de tí, compraban las revistas en las que dabas alguna entrevista, cubrían alguno de tus conciertos o daban algún especial de tu banda. Sólo las más taradas se aventuraban a ir por el que se decía que era tu barrio…y ya no te cuento eso de mandar cartas, ¡cartas! a oficinas de representación para ver si algún día llegaba a las manos. Yo fui fan de Bon Jovi. Fan no, de las que forraba hasta el abono transporte con sus caras y símbolos.

Pero hoy debe ser horrible. Todas las locas tienen acceso a tus redes sociales y se creen en el derecho de decirte cuándo tienes que dar señales de vida o soltarte lo primero que venga a su mente mencionándote, no sólo a tí, sino a toda tu santa familia y círculo de amistades.

Para colmo, con la moda de las redes, cualquiera puede asaltarte a golpe de selfie por la calle exigiéndote una foto que, obviamente, publicará, haciendo un llamamiento aún más terrorífico al resto del fandom que sabrá en ese momento exactamente dónde estás. Vamos, las fans hoy en día están de centro de reclusión mental directamente porque a golpe de @ se creen visibles para sus ídolos y con derecho a exigirles la vida si hiciera falta o incluso que les quiten la enfermedad esa que se llama virginidad.

Es decir, mucho nos quejamos, pero han perdido toda clase de privacidad, vida social y vida en general. Normal que se depriman, que se den a las drogas y que cada vez mueran más jóvenes. No hay Cristo que soporte la presión. Ahora súmale que una pobre bebé está en su lecho de muerte y también te exigen que hagas algo, con la presión que eso conlleva no sólo para tu imagen sino para tu estabilidad mental, porque te exige una responsabilidad que no tienes por qué asumir porque no es – perdón por la burrada – tu responsabilidad. Ni siquiera la conoces ni a ella ni a su familia.

Si os preguntáis qué ha hecho este rock star al que se le mete la presión de tener que visitar a una niña que posiblemente ni sepa quién es – no así su madre – ni le apetezca que la visiten, es responder: hará una grabación porque la niña no se encuentra bien ni siquiera para un Face Time.

Y para agradecerlo, él que se había escondido durante las últimas semanas, aparece una publicación de los padres que le dan las gracias y aportan la ubicación desde la que ha llamado. Desde entonces he visto alguna foto, y el pobre rock star está con cara de querer morirse, con cara de depresión.

¡Eso es agradecimiento! Joderle y que le encuentren las locas de sus fans. Lo que yo te digo. Bendita la vida mediocre de un humano del montón. Palabrita de rubia.

Sobre el Autor

La Rubia
No hay nada mejor que ir de rubia por la vida. Palabrita de morena con mechas. Me lo enseñaron en un cole de pago como parte del temario y se me quedó grabado a fuego. Es así como me echan hasta la gasolina en las estaciones self service – ¡¡y esto es verídico!! - . Que no se ofendan las oxigenadas, pero te ven rubia y el trato cambia, se asume que hay que facilitarte las cosas...y en esas me encuentro, aguantando ciertas contestaciones que daría pero que no son políticamente correctas y que, o las acabo soltando, o mis neuronas optarían un suicidio masivo. Y así llegamos aquí. Para desquitarme de los inútiles, para soltar mis paranoias y por mi salud mental, mi jefe me hizo este blog como parte de mi terapia de oficina. Porque por muy rubia que seas, llevas una morena dentro...Y LO SABES.

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