Me quiero ir a virir a un faro

Películas como las de Mocchia o incluso alguna de Paz Vega han utilizado los faros como lugares bucólicos, románticos y únicos.

Hace años, de hecho, tuve la suerte de poder hacer un viaje por Costa da Morte y visitar innumerables faros que aún hoy siguen guiando a los barcos en una de las costas más complicadas de España para navegar cuando el Atlántico se pone farruco.

Y es verdad, los faros tienen algo. No se trata solo de lo bonito que es vivir ahí, aislado del mundo, siempre con la mirada en la lejanía, dándote cuenta de que no eres más que un pegote en algo inmenso…No, es más que eso, es la conexión con tu yo salvaje.

Y pensando una vez en huir de la vida, pensé, si yo pudiera dejarlo todo – que chico, entre hipoteca, familia y demás, la cosa pinta más chunga que un conguito – me iría a un faro, donde el no tengo cobertura y no te escucho bien es real y no fingimiento como en otras cosas de la vida.

Bueno, pues después de esto, leo atónita, cómo hay fareros a los que quieren deshauciar. ¿¡Perdona?! Vamos, no me movían a mi de lo alto del faro ni loca. Ni en la Torre de Hércules dejaba que entraran…

Pero no es Coruña, sino Cartagena y parece que es que han decidido que el faro se convierta, como es público, en hotel, que digo yo que me expliquen así brevemente cómo puede cambiar su uso y propiedad así en un parpadeo. Y todo esto desde que se aprobara el 28 de junio, ahí es nada. Ahora resulta que vamos a cargarnos la que acabo de descubrir como la profesión más bonita del mundo – vista desde fuera claro, que desde dentro dirán otra cosa – por poner un Parador en primera línea de acantilado.

Y todo porque dicen que con la nueva tecnología, la función de los faros ya no sirve. Venga hombre, hábleme usted de cheques, pero un faro sin un farero es como un parlamento sin políticos honrados…anda, esto ya se da. Y eso cuando aparecen, que la última que dicen que el sr. del reino que quiere despegarse repartió zascas, había menos congresistas que en las reuniones de mi comunidad de vecinos.

Con una diferencia, a ellos les pagamos para que vayan y estén, les guste o no, les interese o no, que yo no le puedo decir a mi jefe, no me interesa, no voy hoy. Así que como jefa, yo les echaba, a todos.

Así que a los fareros, si se quieren ir de vacaciones, yo cubro su faro para que no se lo quiten. Palabrita de rubia

Sobre el Autor

La Rubia
No hay nada mejor que ir de rubia por la vida. Palabrita de morena con mechas. Me lo enseñaron en un cole de pago como parte del temario y se me quedó grabado a fuego. Es así como me echan hasta la gasolina en las estaciones self service – ¡¡y esto es verídico!! - . Que no se ofendan las oxigenadas, pero te ven rubia y el trato cambia, se asume que hay que facilitarte las cosas...y en esas me encuentro, aguantando ciertas contestaciones que daría pero que no son políticamente correctas y que, o las acabo soltando, o mis neuronas optarían un suicidio masivo. Y así llegamos aquí. Para desquitarme de los inútiles, para soltar mis paranoias y por mi salud mental, mi jefe me hizo este blog como parte de mi terapia de oficina. Porque por muy rubia que seas, llevas una morena dentro...Y LO SABES.

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