Londres, te lloro… pero a Bansky no

Para los que me conocen, saben que Londres es mi ciudad, LA ciudad. No existe otra que me haga vibrar como ella, no hay gente que me produzca más empatía que un británico – en peligro de extinción por cierto – y no hay rincones de la misma que no me gusten.

Tuve la suerte de poder volver a pisarla en enero, en plan familia, en plan express. Tres días de intensidad para dar de comer a las ardillas, visitar lo básico de la ciudad y respirar, sí, digo bien, respirar, ese aire que sólo Londres tiene. Y no, no es la contaminación que me coloque, es la elegancia y el respeto y la diversidad y todo…¡viva la madre que la parió!

Desde enero hasta ahora, Londres ha sufrido hasta llorar sangre. Bueno, en general UK. Atentados e incendios han llenado las pantallas de las televisiones de todo el mundo. Y los que queremos a esta ciudad, sufrimos, porque ya bastante con que voten pro Brexit, como para que encima la terminen de rematar…

Hoy me levanto con el recuerdo de Candem. ¡Candem! El mercado por antonomasia, un rincón de la ciudad que bien podría estar en cualquier otra parte del mundo gracias a los canales y a lo que allí se respira. Era el pellizco internacional de Londres si es que lo necesitara. Comida de todo el mundo, colores universales, música llegada desde cualquier rincón, artesanía de las manos de genios de los cinco continentes….¡Candem!

Y cuando pienso en Candem, no puedo olvidarme de Bansky. No sé por qué pero va de la mano. Al menos en mi mente de rubia, que ya sabéis…va por libre. Alguien a quien admiraba, hasta que quise adoptar.

Bansky, ese que parece que nadie sabe quién es y luego resulta que en una entrevista, va un colega, y le pone cara. ¡No quiero colegas así la verdad! Bansky, ese revolucionario de los grafittis que ahora vende sus colgajos por 20.000 libras.

Y no lo digo por decir, que una, en su ansia por ser mecenas y por comenzar una colección propia a lo Tita Cervera, conocida como la Thyssen, preguntó a una galería.

Y por una reproducción – ojo a la palabra, que no original, reproducción – firmada por el que nadie conoce, que debe ser más conocido que la Veneno por el Parque del Oeste en su época gloriosa (qué mala forma de acabar tuvo la pobre), me pedían eso.

¿Y tú eres el antisistema? ¿Tú? Ven y dímelo a la cara, que eres más capitalista que yo, que ya es decir.

Lo dicho, hay que defender Londres pese a todo. Con bazocas si hace falta. Palabrita de rubia.

Sobre el Autor

La Rubia
No hay nada mejor que ir de rubia por la vida. Palabrita de morena con mechas. Me lo enseñaron en un cole de pago como parte del temario y se me quedó grabado a fuego. Es así como me echan hasta la gasolina en las estaciones self service – ¡¡y esto es verídico!! - . Que no se ofendan las oxigenadas, pero te ven rubia y el trato cambia, se asume que hay que facilitarte las cosas...y en esas me encuentro, aguantando ciertas contestaciones que daría pero que no son políticamente correctas y que, o las acabo soltando, o mis neuronas optarían un suicidio masivo. Y así llegamos aquí. Para desquitarme de los inútiles, para soltar mis paranoias y por mi salud mental, mi jefe me hizo este blog como parte de mi terapia de oficina. Porque por muy rubia que seas, llevas una morena dentro...Y LO SABES.

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