Excursión al pueblo en tren

Sí, la rubia tiene un pueblo de origen. Y tan origen. ¡Me encargaron allí! Y esta tarde, en cuanto acabe esta entrada, me voy hacia allá con miniyo en tren, por aquello de darle un poco de glamour a la salida y por la pereza que me supone coger el coche para meterme en un atasco rodeada de domingueras como nosotras.

Dos horitas, viendo una parte horrorosa de polígonos (quien conozca algún corredor lo entenderá), para luego empezar a ver el Pardo y sus Bambis correteando en busca de sombra.

Pero ojo…que vamos miniyo, aquí la rubia, con nuestra maletita y portatil…¡y el puñetero pájaro que decidió la abuela rescatar de un ataque suicida contra su pared!

Porque a la niña le hace gracia oiga, eso de llevarlo al paraiso terrenal del chalet de la yaya, que allí tendrá verde para aburrirse y podrá volar libre cual golondrina que es.

Y antes de que empiece, yo ya me cago en todo. Me veo en RENFE con dos maletas, una niña y una golondrina aguantando el tirón de dos horas de recorrido y rezando porque el pájaro en cuestión no quiera ser libre en uno de los vagones, porque lo que soy yo, con mis alergias, ni lo toco.

Y allí iremos, a la sierra más sierra a disfrutar de una sobredosis familiar porque este finde se celebran los cumpleaños de mis hermanas rubia y mi santa madre. Que como éramos pocos, los polvos los echamos todos en los mismos meses para dejar las cosas de los cumples reconcentrados.

Sólo espero que al menos regulen la temperatura del aire acondicionado, porque quien pone el climatizador en los vagones debe ser un inuit decidido a congelar a la raza humana y que sólo sobrevivan los que, como él, en vez de sangre tienen anticongelante.

En fin, que este finde promete anécdotas con el tren, la golondrina, miniyo y las rubias locas que formamos mi tropa. Eso sí, con comité de bienvenida…que para eso vamos. Palabrita de rubia.

Sobre el Autor

La Rubia
No hay nada mejor que ir de rubia por la vida. Palabrita de morena con mechas. Me lo enseñaron en un cole de pago como parte del temario y se me quedó grabado a fuego. Es así como me echan hasta la gasolina en las estaciones self service – ¡¡y esto es verídico!! - . Que no se ofendan las oxigenadas, pero te ven rubia y el trato cambia, se asume que hay que facilitarte las cosas...y en esas me encuentro, aguantando ciertas contestaciones que daría pero que no son políticamente correctas y que, o las acabo soltando, o mis neuronas optarían un suicidio masivo. Y así llegamos aquí. Para desquitarme de los inútiles, para soltar mis paranoias y por mi salud mental, mi jefe me hizo este blog como parte de mi terapia de oficina. Porque por muy rubia que seas, llevas una morena dentro...Y LO SABES.

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