Contactos a la hora de comer

Hoy en la oficina estábamos caninos. Pero caninos hasta el punto de querer hasta salir antes a comer, cosa poco frecuente en nuestras mesas.

Para innovar y salir del barrio «financiero» de nuestra capital de provincia, hemos tratado de llegar a una hamburguesería céntrica que conocíamos por aquello de comer sano. Pero como los ayuntamientos tienen una clara tendencia por cambiar de sentido, y no sólo su política sino también las calles…ahora llegar hasta allí es casi encontrar el tesoro.

Viendo el percal y los crujidos estomacales al más puro estilo Roar, nos ha entrado la tentación de entrar en un local por el que hemos pasado bastante por delante pero que no conocíamos en su complejidad y profundidad.

Situación: cuatro personas entran en un bar para comer. Nos dejan elegir mesa, nos explican el procedimiento del menú (sí, porque es de estos sitios que si quieres comes suelto o agarrao en pack) y nos dejan claro que si queremos comer…a la barra a pedir que no van a acercarse.

Bueno, tampoco es tan difícil elegir primero, segundo y postre, así que como buena experiencia de secretaria de prácticas, allá pillamos una servilleta como hoja de pedido. Y allá va la rubia, a pedir de forma clara y concisa.

Hasta que das con «la kalashnikov», un cruce entre rumana y rusa con cara de pocos amigos. Total, pedir cuatro menús no es difícil y allí uno a uno hemos ido detallando los platos para cada cual. La primera sorpresa, la cuenta se hace efectiva cual restaurante de comida rápida (que si quieren que escribamos su nombre, que al menos nos inviten a un menú infantil). Vuelta a la mesa en busca de la tarjeta para volver y hacer efectivo el pedido…que ni que se tratara de la emisión de un billete de avión.

Todo sea dicho, el local es de los que llamaríamos cuqui. Decoración original, jardines verticales, pequeños estantes con libros y….¡tablón de anuncios! Eso sí que mola, la sección de contactos en puño y letra. Que con este nombre imagínate a qué se dedican, que si mira esta poesía que si….¡vamos a escribir el nuestro! Como siempre, no podía faltar la primera idea…sexo limpio y discreto, pero directo.

Empiezan a llegar los platos, que por cierto, qué calidad para amagar ser un fast food…un tomate recién salido de huerta por lo menos, porque importado no tenía pinta. Y ahí empezamos a barruntar nuestro anuncio definitivo. ¿Que somos cabrones? Pues sí, pero dejémoslo en una travesura de mediodía.

Claro que ha cobrado sentido en el momento en el que de tres platos, dos han venido mal…algo pasa con la kalashnikov que no se entera…y no queremos que cierre el local que nos ha gustado. Así que dicho esto, nuestro anuncio ha sido directo. Se busca camarera. Con el teléfono del bar. Que para algo somos creativos.

Lo dicho, si pones un cartel de contactos que acabará siendo una pared de sexo a domicilio, porque esto es Spain, te juegas que pasen cosas así. Sino, asegúrate de que todo lo que hagas, no desluzca la calidad, que la tiene y mucha para lo que estamos acostumbrados por aquí. Palabrita de rubia.

Sobre el Autor

La Rubia
No hay nada mejor que ir de rubia por la vida. Palabrita de morena con mechas. Me lo enseñaron en un cole de pago como parte del temario y se me quedó grabado a fuego. Es así como me echan hasta la gasolina en las estaciones self service – ¡¡y esto es verídico!! - . Que no se ofendan las oxigenadas, pero te ven rubia y el trato cambia, se asume que hay que facilitarte las cosas...y en esas me encuentro, aguantando ciertas contestaciones que daría pero que no son políticamente correctas y que, o las acabo soltando, o mis neuronas optarían un suicidio masivo. Y así llegamos aquí. Para desquitarme de los inútiles, para soltar mis paranoias y por mi salud mental, mi jefe me hizo este blog como parte de mi terapia de oficina. Porque por muy rubia que seas, llevas una morena dentro...Y LO SABES.

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